Algunos trabajadores de restaurantes trabajan en esclavitud del día moderno

Diana todavía ni estaba en la escuela media cuando fue forzada a trabajar días largos en un restaurante.

La historia de Diana

Diana aprieta sus manos, las cuales parecen ser muy pequeñas para estar partidas y llenas de callos, mientras cuenta su historia públicamente por primera vez. Como mesera y lava platos en el Costa del Sol en Pacoima, California ella dijo que trabajó cerca de 50 horas cada semana por casi dos años. Ella ni estaba en la escuela media. Diana, ahora de 13 años, fue víctima de tráfico humano.

KCRW no está usando su primer nombre verdadero para proteger su identidad.

IMG_1327Su historia, recontada por ella y los fiscales del Condado de Los Ángeles, ilustra lo difícil que es descubrir instantes de tráfico laboral en la industria de restaurantes. Es un crimen que los expertos dicen que no es muy común pero puede estar creciendo y es difícil de detener.

Cuando Diana se presentaba tarde o cometía un error en el trabajo, la golpeaban. Cuando no estaba atendiendo las mesas, ella tenía que limpiar el apartamento de su apresador. Si no lo limpiaba lo suficiente, ella fue golpeada con un cinturón.

El tormento de Diana comenzó en El Salvador, dónde fue comprada por $10,000 por una conocida de la familia, Dora Alicia Valle. La mamá de Diana había planeado un aborto, en lugar dio a luz a Diana después de prometérsela a Valle. Cuando Diana cumplió 8 años, Valle tomó posesión de ella y la trajo a Los Ángeles.

Un mes después de matricular a Diana en el tercer grado, Valle la forzó a trabajar en Costa del Sol. Valle era gerente en la pupusería. Después de clases, Diana tenía 10 minutos para llegar al restaurante a tiempo o sería castigada. Ella rutinariamente trabajaba hasta las 9 p.m. los días de la semana y días de 14 horas en los fines de semana. En los dos años que trabajó en el restaurante, recibió únicamente un día de descanso.

“Yo sentía que no había manera que yo pudiera decir que iba al parque o a divertirme con alguien. Cuando me invitaban a lugares no me permitían ir.” Recuerda Diana. “[Valle] decía ‘Tú tienes que ir a trabajar.’”

Por todo el trabajo que ella hacía, Diana recibía $30 por semana, pero solamente la dejaban que se quedara con $5 o $10.

Valle también esperaba que Diana ganara cierta cantidad de propinas en los fines de semana y esperaba que le diera una porción.

“Los domingos, ella me pedía el dinero y si no lo tenía ella se enojaba,” dijo Diana.

Cuando comían oficiales de la policía en el restaurante, Valle le decía a Diana que se arrodillara en el piso de la cocina hasta que se fueran. Ocasionalmente, los clientes preguntaban por qué ella siempre estaba allí, atendiendo las mesas.

“Los dueños decían, ‘O es mi nieta,” y los clientes pensaban ‘O ellos solamente están ayudando,’” dijo Diana.

Mientras estaba en la escuela, ella no se podía enfocar en la clase porque el restaurante siempre estaba en su mente. Ella había sido una buena estudiante en El Salvador pero se atrasó en Los Ángeles. Ella raramente hacía su tarea porque el tiempo que tenía en el hogar se agotaba. Ella no tenía su propia recamara y dormía en el sofá. El arguende de tres otras personas viviendo juntas hacía poder dormir difícil.

“Me retuvieron en el tercer grado,” Dijo Diana. “Eso todavía me molesta ahora porque yo no debería estar en el grado que estoy ahora. Eso me molesta mucho porque yo no hice nada malo para merecer esto.”

Diana eventualmente se escapó. Ella no llegó muy lejos y fue regresada el mismo día por la policía. Diana dijo que trató decirles a los oficiales lo que le estaba ocurriendo, pero no la escucharon. Ella se escapó una segunda vez y llamo a un cliente que le brindó amistad. Ese tiempo, Diana le pidió al cliente que llamara al Departamento de Servicios de Niños y Familias en lugar de la policía.

Diana ahora está en un hogar de crianza y espera encontrar un hogar permanente. Eventualmente, le gustaría ir a la universidad para conseguir un título en trabajo social. A ella le gustaría regresar a El Salvador y vivir con su tía, quien siempre la hizo sentir especial.

“Recibí muñecas y regalos y disfrute jugar con ellos. Ya no me gusta jugar con muñecas. Desde que ocurrió todo con Alicia, no me justa jugar con muñecas,” Diana escribió en su declaración de impacto de víctima.

“Yo no pienso como una niña,” dijo Diana. “Yo pienso como un adulto.”

A principios de este año, Valle fue convicta de una cuenta de tráfico humano y esclavitud.

Industria de restaurantes vulnerable a tráfico laboral

Nacionalmente, 200 casos de tráfico laboral han sido reportados este año al Centro Nacional de Recursos de Tráfico Humano (NHTRC) fundado federalmente. Un caso como el de Dian es raro pero parte de la tendencia perturbadora: California ha sido el estado mayor para casos de tráfico laboral en los últimos cinco años, de acuerdo al NHTRC.

“Lo que he visto recientemente es que es más grande de lo que sabemos,” dijo Bill Murphy, un fiscal con la Fuerza Especial de Tráfico Humano de la Fiscalía del Condado Alameda. “He estado involucrado en varios casos recientes y sigo encontrando más y más.” El dice que es un crimen que “está escondido a plena vista”.

Murphy ha procesado varios casos que involucran la industria de restaurantes y ha descubierto condiciones mejor descritas como esclavitud de día moderno.

“Mi perro en mi casa vive mejor,” dijo Murphy. “En un restaurante el trabajador estaba viviendo detrás del restaurante en un albergue de bloque de hormigón donde regularmente encontraban tambos de basura. Tenía un techo de estaño, un colchoncito y aproximadamente cuatro pies donde él se podía parar y vestirse.”

Muchos de los trabajadores que encuentra Murphy son las victimas perfectas para traficantes. Ellos son aislados culturalmente, no hablan inglés, y temen a oficiales de la ley.

“Se les ha enseñado y han sido entrenados, ‘Si hables con gente, te meterás en problemas o serás deportado del país y encarcelado,’” dice Murphy. “Así es que allí hay un muro construido internamente que tenemos que trabajar para cruzar.”

Los expertos dicen que el tráfico humano es difícil de detectar, es difícil detener.

Comisario Laboral de California Julie Su ha agregado entrenamiento para inspectores para mejorar y reconocer tráfico laboral. Tu trabajo previo como abogada de derechos humanos en algunos de los casos más grandes de tráfico de California, como representar a más de 70 trabajadores Tailandeses atrapados en una fábrica de sudor en El Monte.

Uno de los casos recientes que se presentaron ante la Oficina del Comisario Laboral involucró a 10 restaurantes Chinos de buffet en el Área de la Bahía.

  • Solamente se puede bañar cada tercer día
  • Castigo de $5 por no quitarse los zapatos antes de subir arriba a su dormitorio
  • Salario $1200/mes – 10 horas/6 días/semana
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Documentos de la corte muestran que los trabajadores fueron forzados a vivir en dos espacios de oficina arriba de uno de los restaurantes. Les cobraban $200 por mes en renta y les atracaban $5 si no se quitaban los zapatos.

Archivos investigadores obtenidos por KCRW muestran que 70 trabajadores Guatemaltecos fueron forzados a vivir en dos espacios de oficinas arriba de uno de los restaurantes. Les cobraban $200 por mes en renta y les atracaban $5 si no se quitaban los zapatos. A los trabajadores se les pagaba el equivalente de $5 por hora. Un cliente preocupado informó al comisario laboral en el 2014, y esa oficina eventualmente otorgó $16 millones de pago retrocedido a 600 trabajadores. Enjuiciamiento criminal de algunos de los dueños aún continúan.

Engañando ‘en cada manera que pudiéramos encontrar’

En abril, dos dueños y un gerente de una cadena de restaurantes Malasios en el Norte de California fueron acusados de fraude y explotación de labor, involucrando robo de salario, violaciones de compensación de trabajadores, y tráfico humano. Fiscales los acusaron de engañar en los restaurantes Mango Garden en “cada manera que pudieron encontrar” y maltratando gravemente a sus empleados en el camino.

Mango Garden exterior

El grupo de inmigrantes Guatemaltecos y Malasios fueron forzados rutinariamente a trabajar gratis en los restaurantes y se mantuvieron en “circunstancias pobres de vida.” Cuando les pagaban, típicamente era en efectivo, de acuerdo a los archivos de la Corte Superior del Condado de Alameda.

Lo recientemente archivado por la oficina del Fiscal del Distrito detalla incidentes de abuso, coerción y amenazas por los dueños de los restaurantes.

 

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Los archivos en la corte del caso de Mango Garden revelan coerción, engaños y robos. En Sing “Daniel” Tan le debía al hermano de Chuah “Jason” aproximadamente $100,000 por deudas de apuestas que él hizo en Malaysia. Jason engaño a Daniel a que viajara a San Francisco, y cuando Daniel llegó, Chuah y Koi lo encontraron en el aeropuerto de San Francisco. Chuah tomó el dinero y pasaporte de Tan y llevó a Tan a un apartamento en San Leandro. Chuah forzó a Tan, bajo la amenaza de forzarlo a brincar del puente Golden Gate, para que trabajara dónde Chuah le ordenaba, primero en un mercado, después en una casa de cultivación de marihuana, y finalmente en Mango Garden.

Co-Dueño Synn Jia Chua encontró a Ein Sing “Daniel” Tan en el aeropuerto cuando llegó de Malaysia. Estando allí, Chuah supuestamente tomó el dinero y el pasaporte de Tan y lo forzó “bajo la amenaza de forzarlo a brincar del puente Golden Gate’ para trabajar dónde Chuah le dijera. Tan primero trabajó en un mercado de pescado, después en una operación de cultivación de marihuana, y finalmente en Mango Garden. Chuah colectó todo el pago de Tan excepto $100 para comida, de acuerdo a los archivos de la corte. Un gerente ayudó a Tan a escapar el año pasado.

Cuando una cocinera de preparación fue seriamente herida en una caída en el piso de la cocina, co-dueño Hai Jai Chen la llevó al hospital y le advirtió que sería despedida si decía que se lastimó en el trabajo, de acuerdo a los archivos. Archivos médicos muestran que Chen interpretó entre la trabajadora y los doctores y explicó que la lastimadura fue un desliz y caída en el hogar. El pago de la trabajadora fue atracada $2,000 porque tuvo que faltar al trabajo varias veces.

Identificando víctimas

La sala de examinación puede ser una de pocas oportunidades para que víctimas de tráfico sean identificadas. Una encuesta de investigación publicada recientemente encontró que dos de cada tres víctimas traficadas en algún punto fueron a un hospital, clínica u oficina de doctor. Esa es una oportunidad crítica para el personal médico, y una frecuentemente perdida dice Dr Hanni Stoklosa, un doctor de sala de emergencia en Brigham y Women’s Hospital, Escuela Médica Harvard en Boston.

“No somos tan buenos todavía como profesión de cuidado de salud en identificar victimas de tráfico laboral,” dijo Stoklosa, un experto líder en tráfico humano en EE.UU.

Un estudio encontró que solamente 5 porciento de personal de sala de emergencia encuestada pensaba que podría identificar víctimas de tráfico.

Stoklosa está tratando de aumentar alertas entre los profesionales de cuidado de salud y animándolos a buscar ciertas señales mientras examinan pacientes.

“Estoy buscando pacientes quienes vienen con otros individuales controlando el cuarto, tratando de controlar el proceso completo o lo que el paciente me esté tratando de decir,” dijo Stoklosa.

La cocinera de preparación lastimada en Mango Garden le rogó al dueño que la llevara de nuevo al hospital después de enfermarse. Él se negó y la despidió, de acuerdo a los archivos de la corte.

Un abogado dijo “no comentario” y otros no han respondido a las llamadas. Los acusados tendrán consulta previa al juicio el 17 de agosto.

Murphy, el Fiscal de Alameda, esperan que clientes se fijen en la gente cocinando y sirviendo comida:

“Espero que los ciudadanos tomen un segundo extra para pensar sobre lo que realmente estén mirando y lo reporten a las fuerzas de la ley.”